
Lo bueno, lo malo y lo regular de las propuestas económicas de Sergio Fajardo
Lo bueno
Además de su experiencia como político independiente de las maquinarias tradicionales, alejándose de la polarización que tanto daño ha hecho a la sociedad colombiana, su respeto por los derechos de la minorías y defensa de la democracia, además de su formación académica en disciplinas que le permiten analizar de forma lógica e imparcial las diferentes realidades del país; se pueden resaltar como aspectos positivos de sus propuestas económicas:
Su enfoque hacia la educación como cimiento fundamental de la sociedad; sector que requiere inversión e inyección de recursos del Estado, para a su vez, generar mayores ganancias y mejoras en la producción del país.
Incluye dentro de sus propuestas una mayor inversión al sector investigativo, con el fin de tecnificar las distintas industrias del país.
Propone mejores condiciones laborales, oportunidades e inversión del Estado en las pequeñas y medianas empresas, capacitando y financiando emprendimientos.
Plantea una reforma tributaria que no implica un aumento del IVA, generando de forma progresiva un equilibrio fiscal a partir de lo obtenido por los sectores más ricos del país.
Busca una cobertura universal de los adultos mayores, garantizando a todos un sustento digno.
Propone una reorganización en el sector productivo de las regiones, según sus ventajas a nivel geográfico. Permitiendo un mayor aprovechamiento de los recursos.
Tiene como prioridad el cuidado del medio ambiente, proponiendo la implementación de modelos sostenibles de desarrollo.
Lo malo
Habla de acabar con la corrupción, el clientelismo, las desigualdades y la violencia en el sector económico. Promesa imposible de cumplir, pues, aunque su Gobierno pueda no estar implicado con este tipo de problemáticas, esto no implica que en las distintas regiones del país no suceda, o incluso, es posible que Él mismo deba pagar favores a quienes han apoyado su propia campaña, lo cual ya cae en clientelismo.
Las propuesta que plantea en el 2022 podrían sin ningún problema haber sido las del 2018, no se evidencia en ellas las nuevas problemáticas que enfrenta el país, entre ellas el aumento de la pobreza, el hambre, la inflación, la devaluación del dólar, la falta de empleo y recursos para generar nuevos emprendimientos, los efectos de la pandemia en la economía y las deudas que adquirieron muchas empresas pequeñas y medianas durante este periodo, entre muchos otros cambios más a los que deben dársele solución.
Su carácter excesivamente conciliador, puede evidenciar debilidades que, para el gobierno de una sociedad con visos muy marcados de anarquía y violencia, podrían afectar su liderazgo. Además de sus discursos demasiado académicos, que pueden llevarlo a desconectarse de la simplicidad de la comunicación que se debe tener con un pueblo cuyas mayorías históricamente se han movido más por los sentimientos que por la razón, dejándose vencer por el temor a lo desconocido.
Lo regular
Quedan incógnitas en algunas de sus propuestas en las que no especifica el cómo. Tiene ideas que aparentan ser ganadoras pero que no terminan desarrollándose por falta de planeación, estrategias y condiciones de la realidad.
Aunque se evidencia un nuevo enfoque en sus propuestas del 2022 al 2018; se sigue haciendo hincapié en la inversión más que en la generación de ingresos para lograr hacer esa inversión. La pregunta queda en el aire ¿de dónde va a salir la plata?
No se habla de presupuestos específicos para invertir en los distintos sectores. Únicamente se arroja una cifra, 33 billones de pesos que se buscan recolectar para alcanzar el promedio del PIB Latinoamericano.
